jueves, abril 02, 2009

Esa “vaca sagrada”


Para iniciar de sagrada no tiene nada, pero como la expresión es válida para esos eventos, personas o instituciones intocables, inmunes e impunes en su actuar, entonces lo uso con total libertad. Pero sin dejar de enfatizar y mejor entender, podemos externar la holgada impunidad, abuso, violencia y encubrimiento delictivo que se practica bajo su oscuro género.
Una nueva época cuaresmal llega y llega aperturada nuevamente por celebraciones religiosas pero eso si, acompañada por una riada de aprovechados que ven como la oportunidad se brinda de nuevo para ser, para sentirse como se han de sentir los criticados, los violentos; es algo parecido a la sustitución de personalidad, que en nuestro caso es hacerse represor, violento, abusivo, ladrón; criminal en pocas palabras.
A tal situación llega nuestra indefensión y normalización de la vida convulsa que nos hacen vivir en nuestra patria que cerramos ese ciclo de oprobio acompañando a nuestros victimizadores, aquellos que en nombre de la solidaridad, de la tradición, garrote en mano, cadena o clavos obstaculizan el paso, irrumpen el respeto de los demás, coartan la libertad en nombre de la tradición. Vaya tradición que nos hemos tenido que tragar, tradición encubierta en el anonimato, en la máscara, en el poder que corre con la sangre alterada de quienes eufóricos olvidan su naturaleza humana y disfrutan de los placeres cárnicos de los perros que nos arranca a pedazos la vida en nuestro día a día. Me recuerdan estas escenas el “tiempo santo, tiempo santo” exaltado en la video cinta “Madeinusa”, una oportunidad grande para dar rienda suelta a todas mis bajas pasiones durante un periodo previo a tiempos santos en los que “dios está muerto” y no puede ver lo que hacemos y por tanto no cuenta en nuestra pena.
Así tenemos muchas extrañas tradiciones que las enmancuernamos con la idiosincrasia, con la cultura guatemalteca y que porque es parte de ese extraño “ser como somos” no nos atrevemos a dejar, a transformar, a ser creadores de nuevos elementos igualmente idiosincrásicos pero menos funestos.
Bueno pues ya en estos días caminaremos en miles como reses al matadero para ser los espectadores de una tradición fallida, sin sentido; así como se sigue haciendo hasta ahora, sin poder generar cambios creativos, siendo nada más una burda copia del poder que practican los que criticamos, reiremos como idiotas, huiremos angustiados por el perseguidor encapuchado aprovechando para practicar la sobrevivencia de la próxima semana. Asistiremos a nuestro propio circo romano en donde los gladiadores, las fieras y los descarnados seremos los mismos.

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