lunes, enero 16, 2006

Un porque las mujeres en las pandillas

El tema de las mujeres en pandillas es algo que hace falta investigar solamente conocemos la punta de iceberg. Esta situación se da primordialmente porque aparecen solo aquellas feminas que exacerban las características “normales” de una mujer en nuestro medio. Todo está supeditado a poder y este no lo tienen la mujeres, al menos en forma evidente, ellas ostentan un poder de manipulación a través de otros, sus hijos, sus novios, sus “homis” y se prestan a ser utilizadas como salvaguardas, como sus “paros”, confidentes, banderas, sus “gotitas”. Pero son la parte más frágil de la cadena, son quien de inmediato se desquitan los rivales. La conveniencia del mismo grupo ante el reclamo del abuso, de no tener lo que les corresponde como miembros de una pandilla ocasiona su exclusión , la violencia y su muerte. Son agentes, en su mayoría, silenciosos en su grupo, se afilian, pero no son tan notorias. Son todo un caso a investigar. Desde las estructuras comunitarias se ve mal, están descontextualizadas en una cultura que es totalmente machista, en donde la ternura, la sumisión, el objeto sexual, el instrumento de desahogo es personificado en ellas. En su mayoría provienen de familias marginales extremas, altos niveles de desintegración, pobreza, abuso físico y emocional. Son comunes la carencia de oportunidades y esto hace que se conviertan a temprana edad en niñas madres, sus niveles de escolaridad son muy bajos y la capacidad de integración laboral es casi nula, quedando para ellas los peores trabajo y la carga de criar a sus hijos, acción compartida normalmente con la madre abuela que ha vivido las mismas circunstancias. En estas situaciones estructurales familiares la abuela madre se convierte en la regente de un clan conformado por tantas hijas madres como haya tenido, agregando a los nietos y nietas de los hijos varones. Hacen de esta escena su forma de vida, entre más se aglutinen en la “casa”, no importando el hacinamiento, alguno traerá algo para sobrevivir, convirtiéndose esto en una forma de sobrevivencia de los mayores. Quiero compartir que al final tienen un estatus de segunda categoría, aunque no lo acepten, piensan que esta es la opción que les queda y luego de ser instrumentalizadas por los varones, que utilizan un discurso de equidad, hacen de ellas nada más que sus instrumentos y cuando ya nos les son útiles las desechan, se convierten entonces en catalizadoras de la frustración y la violencia de los varones, convirtiéndose ellas en muchos de los casos en maniaco dependientes de sus convivientes, piensan que son lo único a lo que pueden aspirar, los procesos destructivos llegan a tal punto que se desahogan en ellas de las formas más violentas y hasta la muerte como punto extremo. Esto resulta particularmente repetitivo en las culturas que se encuentran en estados de guerra, represión, invasión o conquista, son ellas las más impactadas y con quienes se descarga la violencia más significativa e inhumana concebida para destruir al género humano.

No hay comentarios.: