sábado, enero 10, 2015

Tabú ... mito... el ejército en Guatemala

Somos una sociedad con un intrincado tejido histórico que nos hace ser o parecer de una u otra forma según sean las circunstancias. Diría que somos muy miméticos y que podemos llegar a extremos violentos con mucha facilidad si las condiciones nos llevan al límite, de lo contrario la pasamos con el día a día, sacándole chiste a todos nuestros males, nuestras desgracias, nuestras limitaciones... Nos desahogamos con un chiste, con una mofa, con un rezo, una oración, cantos, alabanzas y por que no construcciones déicas a la medida para poder empezar de nuevo la vida con el sol de la mañana siguiente del día de borrachera de cualquier tipo generada por nuestra realidad cotidiana. Realidad que en el fondo no nos gusta nada pero que enfrentamos todos los días, al final conocemos los medios o métodos para saberla llevar, resilientes seguro. En esta forma particular de ser tenemos nuestros tabúes, nuestros mitos que han calado en nuestro consciente y más profundo en nuestro sub consciente al lado de los peores terrores, claro lo digo desde un lado de la población que no pretende ser uno más de advenedizos que las migajas los hacen sentirse como los mayores depredadores modernos, al final esta es una de las estrategias que en nuestra historia ha funcionado bien, de ahí que el viejo dicho popular tenga muy claro su alcance “chafa y cura comida segura”; hoy perfectamente cala para políticos, narcos, crimen organizado, y pastores que han encontrado en ese bidente histórico los principios para hacer lo mismo y obtener beneficio de un pueblo que parece, hasta ahora, que aguanta con casi todo. Pero acá trato de acercarme al sin sentido que países como Guatemala tengan ejército. Resabio de aprendices guerreros medievales, más aun protohistóricos descubridores de la guerra, la explotación de los otros y del trabajo ajeno. Poder, riqueza, favores y con ello impunidad absoluta, la rosca en la cual se vive muy bien a costillas de los cautivos, de los tributarios, les cobro con terror, con “protección” cuando ellos encierran en sí mismos las más perversas mentes criminales, estrategas del terror y cínicos paladines guerreros de sus propias secreciones anticiudadanas, “necesarios” para un Estado decadente y distinto al que realmente necesitamos, si podemos decir que sea necesario como hoy lo conocemos. El imperio les provee la condición de “policías” al estilo de los “tonton macoute” la gestapo la propia vigilancia judía en los guetos de concentración. Si al mismo estilo, con nuestros recursos, con nuestra gente, (no hay peor cuña que la del mismo palo) y todo aquel que se les va un poquito de la mano simplemente lo derrocan, lo persiguen y aniquilan y ahora la moda de ser perseguidos por narcotraficantes, pero insisto solo si se les va de las manos hasta donde quieren que llegue. Son como aquellos perros con cuerda extensible, llegan hasta donde el amo quiere. Muchos de ellos se dicen “revolucionarios” y han armado cada lío a su manera pero muy pronto son aniquilados de una u otra forma, ya sea eliminándolos físicamente, dándoles el poder, dinero o una embajada, todo dependiendo de lo que indique el cardex convenientemente guardado desde sus primeros años de formación, bueno esto en duda, digamos como ellos: adiestramiento, si adiestramiento cual bestias cargadas de afilados dientes y garras para actuar cuando les sea activado el “chip” a la distancia, a control remoto y todos pagaremos por ese despertar. No tiene sentido que exista cuando una de las premisas es salvaguardar las fronteras, la soberanía... !que soberanía! si hoy es tan porosa y se abre y cierran a su antojo. Cuando los cargamentos de cualquier cosa entra y sale por donde sea a salvaguarda de un poder oscuro y maloliente. Hoy aun cuentan con un banco, financieras, franquicias, etc. Se nutren a sabor y antojo de los fondos públicos gracias al poder que ejercen en cada gobierno, militar o no que se turna. Instituciones que son saqueadas continuamente a través de sistemas “legales” o de formas nada legales y si descaradas. Malversaciones que son justificadas porque son el ejército, toda condición fuera de la ley cobra sentido si está dentro de sus acciones, fueros especiales, hospitales especiales, cárceles especiales, todo especial como si fueran y así lo practican y lo muestran ante el resto de mortales, clase aparte, ungidos divinos o nobleza trasnochada. Hoy no tiene sentido que exista, hoy necesitamos ser de otra forma como pueblo, como país, que el imperio cuide de si mismo con su propia gente, que luche sus guerras con ellos, al fin nosotros no somos oposición para nadie a la hora de querernos invadir o conquistar, aunque suene desagradable y anacrónica la expresión. Seguramente la compasión o los intereses de alguien más velará por nosotros. Ya no vale la pena sostener instituciones como esta, carece de sentido en un mundo moderno en donde todos sabemos que es lo que pasa y tenemos el sabor del disgusto impregnado pero callamos, nos reímos con bromas silentes como las que hacemos con el propio dios o su séquito. Mucha gente la califica bien pero tendremos que ver cual es su nivel de conciencia histórica, su nivel de cultura general, sus niveles de educación e información, estos son la mayoría que dice si. Los que necesitan de la fuerza bruta, la violencia, el garrote para poder funcionar. Lo mismo funciona con el garrote o con la biblia, funcionan fuera de su libertad ciudadana porque se las han robado o la han subastado para poder seguir adelante, lo entiendo pero no, no lo admito. Los menos que dicen que son aquellos que han visto en la estructura la forma y el garrote de mantener el orden y a si mismos, sus privilegios, sus contactos y la trasnochada idea paternalista de ser los salvadores del pueblo que no deja de ser visto como el infante que debe ser corregido, como si no fuera esa misma estructura la que a fuerza de ausencia de servicios mínimos, que debieran ser entregados a un pueblo en el buen manejo de sus impuestos, nos deja débiles en todos los niveles pero no en el espíritu interior que deambula esperando encontrar el momento para ser una sociedad de otra forma en donde el ejército ya no exista y con ello nos hayamos librado de un peso histórico que nos deja más deudas que ganancias, mala inversión hecha hace más de cien años, no sabíamos como enfrentar los imperios de aquel entonces tanto los locales como los vecinos que nos acomodaron en la nuca el garrote que deformó a muchas generaciones y roba a las actuales el pensarse de otra forma, simplemente porque no la conocemos. Simplemente como el elefante que es incapaz de liberarse de una estaca clavada en el suelo, aunque su fuerza sea mucha, mucho más superior a ella. Simplemente le hicieron creer de pequeño que no podría y ahora ya de grande no lo intenta más porque le integraron el mito, el tabú que eso no se puede.

lunes, octubre 15, 2012

Ignorancia y soberbia

Muchas veces estuve de paso por Costa Rica y de inmediato me enviaban la cordial referencia de visitar antros de prostitución y consumo vario pinto de substancias; y si la estancia iba para más, pues visitar sus hermosas playas y sus extensos desarrollos ecológicos. Cuando optas por quedarte un poco más y conocer de cerca el mito costarricense, muy bien explotado en el extranjero; de inmediato nos buscan mostrar un Estado de bienestar, el Estado benefactor, en donde el desarrollo y paz se ofrece, se promueve y se vende. Basta adentrarse un poco en los territorios urbanos y entrar en contacto con sus pobladores para darse cuenta que la realidad es otra, que día a día se construye otra realidad; esa realidad ya común para los países del norte del triángulo centroamericano, lo escribo así porque al final tenemos raíces comunes y cada país se ha equivocado de manera estúpida en planificar nuestro futuro y algunos hemos tenido que vivir la guerra, las pandillas, el narcotráfico, la corrupción en formas y extremos inimaginables para el pueblo tico. Hoy confirmo como a pausas siguen acumulando los factores que en el triángulo norte de Centroamérica se dieron de golpe y han dejado secuelas y las siguen dejando en pueblos que sobreviven como ciudadanos de tercera clase, ocultándose para que la maquinaria de violencia no los arrolle y mueran anotados únicamente como una cifra más en el anonimato de las estadísticas siempre manipulables de “estadistas” y políticos de turno. Lentamente van perdiendo espacios públicos, lentamente van cediendo a la camaradería criminal de la exacción de pequeña monta, a la simpatía del distribuidor, al maleante no denunciado, todo para “llevarla bien” para “evitarse más problemas”. Lentamente se van quedando callados para evitarse problemas y reafirmando el falso principio ya experimentado en otras realidades en el que se piensa que en tanto no me meta ni se metan conmigo no me pasará nada; olvidándose que en este acumular la violencia descarnada tocará tarde o temprano a su puerta y entonces exigirá que alguien le auxilie, estará solo como lo está ahora, pero violentado en sus derechos, en su integridad, en sus capitales y hasta en su vida. Jóvenes de algunos barrios josefinos ven como pasa todo esto, ya han crecido en este ambiente y son las primeras generaciones de insatisfechos, jóvenes que desconfían y que ven como ya no pueden caminar por sus barrios y si lo hacen será en silencio y con el temor de enojar a alguien que lo ve como una amenaza y no como un potencial consumidor o en el peor de los casos como un simpático anónimo que trata de “llevarla bien”. Estas poblaciones jóvenes buscarán por sus medios como alejarse de la realidad a la que los ha empujado una historia medianamente reciente que los margina, los excluye y los deja a la buena de sus posibilidades para salir adelante vulnerabilizando su potencial para ser incluidos en una sociedad de satisfacción mucho más generalizada que en las otras sociedades centroamericanas. Estos jóvenes se ven como “no pobres” cuando las condiciones de sus barrios, sus viviendas y su alimentación es elementalmente básica. Esto último es un extremo que marca aun diferencia con barrios marginales pobres de los países como Guatemala. Hay que darle lugar a conocer la historia reciente de las realidades de países vecinos, sobre todo los del norte, para aprender de ellas y ser humildes para aceptar las cosas que están mal, débiles o frágiles que darán al botadero de la desventura estructuras que podrían evitar la transformación total en sociedades igualmente violentas, poco o nada justas, carentes de vivencia de ciudadanía al punto de ser llevados a los límites de Estados fallidos.

viernes, agosto 24, 2012

Posdata...

Amigo Niks tu reflexión compartida me parece acorde a las circunstancias en las que algunos miembros de las generaciones adultas se despiertan de un letargo en el cual ahora la vida les empuja a ya no evadir la vida social que les ha pasado por los ojos y en muchos casos les ha arrebatado trozos de su vida, violentándoles a tal punto que no se piense, que no se llegue a tener tiempo para la crítica profunda y comprometida ante la muy alta posibilidad de morir en el intento. Ahora al pasar los años y estar vivos de milagro no la creemos y tanteando con los dedos extendidos de la mano buscando en la oscuridad llegar a un futuro distinto, otro mundo para los que vienen detrás. No es ese duro y cruel que nos ha hecho de la forma que somos, frustrados, indiferentes, violentos, criminales, enajenados según las situaciones y las manos amigas o las enemigas nos excluyen, nos empujan, nos desechan o en el mejor de los casos nos han dado las mejores de las oportunidades... estar vivos y ser ahora parte de los que luchamos con nuestra propia realidad y nos queda tiempo y esfuerzo para intentarlo más allá de nuestra esfera social. Nos damos cuenta como los ciclos se dan infinitamente sin ser rotos para ser restablecidos de manera distinta; más favorables para las personas como entiendo en tu expresión, si, nos convertimos en seres aun más sensibles y a la vez exigentes, cansados por el sin sentido de haber vivido la vida pasada esquivando los retenes, las brechas los campos muchas veces minados, las trincheras y las batallas campales en las que quedaron miles de seres cuyo mayor pecado fue tener esta sociedad como cuna, la pacha con vinagre y el aire teñido de cianuro. Al final está en nosotros decidir que tan humana puede ser una revolución, hasta ahora no conozco ninguna que no haya terminado violentando criminalmente (incluida la muerte) a los que señala como el motivo de la misma. Y aquellos líderes que lo hicieron con conciencia humana se sacrificaron hasta el punto de que la vida les fue arrebatada o la entregaron en acto final de sacrificio. Murieron en el proceso y sus sucesores se comportaron como lo peor de la rapiña en nombre de un mártir, en nombre de los más necesitados, en nombre de un ideal. Ahora el acto revolucionario es como la gota de agua que trasforma la roca (violentando su geoforma) para darle cabida en el tiempo a algo distinto, nuevo cada día. No se te olvide que la herramienta, el concreto, los bloques y la estructura interna de cada revolución es el hombre, la persona, el ser divinamente complejo que puebla este mundo.

domingo, abril 08, 2012

Enfermo o malo

Cuando nos encontramos frente a un individuo que es condenado por sus actos nos llena de interrogantes que fácilmente pueden interpretarse como debilidad, compasión o simplemente la satisfacción que la justicia se cumplió y se le dice que es responsable de un hecho y que debe compensar lo sucedido, la cárcel es una de esos escarnios sociales que al final no compensan o lo hacen muy poco y muy mal, los agraviados ya están muertos, la familia estará igualmente insatisfecha y con muchas ganas de aplicar el ojo por ojo y diente por diente. Otros purgarán un tiempo y los cientos de millones que se perdieron por sus hurtos no son recobrados y darán más vigencia al dicho penitenciario "la pena pasa, la cárcel pasa... el pisto queda". Malos de cuello blanco, de manos blancas, enfermos sociales que seguimos tolerando por incapacidad para actuar como debería ser; resarcir el daño, reponer lo hurtado; pero que haremos con los muertos, los mutilados, los olvidados por la misma justicia que en su afán de hacer su trabajo se olvidan de ellos y son igualmente condenados a la soledad, al abandono, al olvido, a la marginación y al estigma. Hoy nominalmente se condena a miles de años y con ello se reconoce que la persona hizo mal, actuó mal y fue incapaz de decir no a las órdenes superiores, a la locura momentánea del enojo y del fastidio, de la desesperación y de la frustración. La actitud de negación producto del mismo estilo de justicia impide que las personas acepten, se perdonen y se comprometan con la sociedad a la cual perteneces para que esto que los ha llevado a la condena no se de más y sea realmente preventivo, educativo para los que vienen atrás y lo piensen más antes de dañar a sus semejantes, porque entonces si los verán como eso y no como piezas en su coto de caza. Ahora me permito compartir un artículo de Carlos Alberto Montaner que me ayuda en gran medida a acrecentar mis propias reflexiones respecto al tema de la violencia, espero que siga igual que para mi un artículo de discusión con otros y nos deje en el camino de la reflexión comprometida para ser lo mejor que podamos en esta vida.

miércoles, marzo 21, 2012

Pertenencia Necesaria

Un sistema... que sistema, las personas, los individuos que cargan con sus ideas al llamado “sistema” y que luego lo hacen responsable de las cosas malas que nos destruyen de un solo golpe o a pausas ; según lo que interese primero. Este “sistema” que proclama la libertad individual, la privacidad... la particularidad del individuo por un lado y de inmediato la invisibilización del individuo amasado y declarado como sujeto social avasallado que servirá como tal tomando todo lo que se pueda de él y si explota que explote, al final será solo una estadística de mes y nada más, un agregado a la masa anónima, muerta, incógnita. Pero al final el “sistema” no es más que un mito neutro en su moral y en su ética, elementos que son inherentes a esos individuos que le cargan de sentido según sus intereses o que lo usan de chivo expiatorio cuando las cosas llegan a extremos que dañan a las personas y en esto alguien tiene que ser culpable; y por qué no el “sistema”. Esa estructura culpable de que las cosas funcionen mal, a medias o en total lentitud e inoperancia. Sirva lo anterior como preámbulo de lo que deseo expresar. Hoy con esa necesidad de sentirse comunicado, caemos en bases de datos a las cuales acudimos como corderos apremiados por coyotes, redes sociales, telefonía, bancos, etc. todo por obtener algo a cambio y en ese intercambio seguro que hemos perdido y con ello nuestra privacidad, nuestra intimidad. Se me ocurre con todo esto no es más que el resultado de una mescolanza de estilos políticos de llevar adelante el gobierno de un país, hoy todos aplican un poco de esto o lo otro como fragmento de los radicalismos históricos del siglo XX, retoman los estilos renacentistas, medievales y hasta los cavernícolas con tal de hacerse un gobierno y un sistema a su medida y que mejor que teorizar a su medida, a su sabor y antojo, bajo su propia interpretación al final nadie es dueño de la verdad. Al final nuevamente estamos entrampados en redes de control social, toda una parafernalia de modernidad, post-modernidad, acceso a la expresión... libre expresión, libre comunicación, libre acceso a la información y en cada paso que damos entre bit y bit quedamos más atrapados, o por el contrario terminamos aislados, marginados; porque si no estamos registrados aquí y allá, simplemente vamos desapareciendo o simplemente no existimos. Control, control, control y para ello prostituir, desvirtuar, corromper todo aquello que tiene o tuvo atisbo virtuoso en pos del ser humano, de su desarrollo, de su bienestar, de su realización y con él de su enjambre social; pero seguro que hay otros que ven esto como un idealismo estúpido, inútil y nada conveniente para el “bienestar” de los dueños de la decisión definitiva del concepto de humano, persona, sistema, desarrollo. Redes que controlan para que no se vaya de las manos el grupo social que debe “regularse” ya que la resiliencia tiene su límite y termine por darse movimientos revolucionarios que busquen restablecer los principios y fines que movilizaron al ser humano para agruparse en sociedad, claro esto es un retroceso para los dueños de las parcelas de este planeta. Hoy se inventan, reinventan y complejizan las formas de esquilmar a los pueblos justificándo que es por culpa del “sistema global” y de nuevo la culpa del sistema como que este fuera una máquina autónoma, inhumana que se auto reproduce y que ya piensa que hacer con nosotros los humanos. Pero no olvidemos que detrás de este “sistema” están esas mentes perversas que cíclicamente se turnan en sus aviesos, nefastos, criminales propósitos; que lo único que buscan es gozar del poder, y saciar el hambre de la riqueza que sus mezquinas y miserables vidas les exige.

lunes, febrero 13, 2012

Los nuevos ricos producto de la posibilidad criminal y ¿los viejos ricos?

En este momento se escriben artículos puritanos en cuanto medio de prensa, revista o folleto este a disponibilidad; claro de propiedad de unos cuantos, de los de siempre. A los otros se les persigue penal, política o simplemente se ejecutan unos con otros y todo debido a la lucha por asirse a un escaño de la clase rica guatemalteca, los viejos ricos ya tienen su séquito de serviles que defienden su “honra” y ven con recelo que los nuevos ricos se puedan establecer como notables personajes de la sociedad que en el futuro bien próximo sean ya parte de blancura oligárquica del país. Construimos con descuidado olvido nuestra historia y cada ves que alguien quiere recordarla lo tildan de todo: resentido, subversivo, marero, comunista, marihuano, pobre muerto de hambre o narcotraficante. Se quieren hacer de la vista gorda, quieren pasar desapercibidos, quieren que nadie sepa que sus tierras y riquezas fueron de origen mal habido. Que sus abuelos se apoderaron de todo lo que pudieron a fuerza de ley y basados en ello pasaron sobre todos, un Estado a la medida, leyes a la media, las de ellos. Todos los demás quedan proscritos y deben acatar, aun a cuenta de su miseria, hambre, cárcel y muerte, que se puede crecer en ese anhelado estatus social. Hay de aquel que no entre por esas reglas; establecidas para que el anhelo no se logre y si hay alguno que pase, pues hay que hacer “todo” lo posible por que no llene de “masa de maíz” sus aterciopelados tronos. Esta estructura favorece todo para que las cosas no se den como en la teoría debería darse, como un conjuro de brujas o merolicos de estación de radio de las diez de la noche; conjuros tan complicados que resulta imposible su cumplimiento y si logramos hacernos de todo: diplomas, medallitas y reconocimientos y aun así no se nos hace, seguro es porque no hicimos algo bien. Risible, risible. Entonces algunos con la posibilidad criminal cercan a ellos, en un barrio marginal, en una prestigiosa universidad, en la ruralidad olvidada, el los ejidos ladinos e indígenas; “se la juegan” compartiendo con los puros de abolengo la droga, el trance, la evasión, el lavado de activos hasta que este asunto sea insostenible para unos u otros. Regularmente salen ganando los puros y de sangre azul, los buenos, los dechados de bondad, los benefactores del pueblo, los padrinos de la miseria. Los advenedizos caen prontamente presas de la vanidad, del despilfarro de disfrute pleno de lo que no han tenido o lo han tenido en forma limitada y pronto se “dan color” y terminan siendo los encarcelados, los perseguidos, los ejecutados o los capturados por los gringos para hacer justicia divina en la tierra; claro esto sin ser presas del despojo por todos aquellos que puedan aprovechar la oportunidad, con ley se sacraliza lo satánico, se olvidan las deudas y se acrecienta la riqueza. Pero luego de algunos años cuántos de estos hoy perseguidos como criminales serán consolidados como nuevos miembros de buró de ricos dueños de casi todo y nuevamente habremos olvidado sus raíces y les reconoceremos en la lejanía como parte de los que ya están cabales y empezaran a mezclar su sangre para no perder un solo centavo de su riqueza y como buenos medievales buscar acrecentarla.

martes, enero 24, 2012

Criminalizar la sociedad en que vivimos

En estos días por fin explotó una nueva forma de persecución mundial que replica en gran medida lo que pasa en nuestra sociedad marginal, vemos como grupos de marginales excluidos por tantos factores sociales vinculados primordialmente al acceso a la riqueza y a través de ellas a infinidades de productos y servicios, vemos como la creatividad en nuestra sociedad resuelve a como dé lugar, recurriendo a hechos violentos en el caso de los que han perdido el rumbo, la esperanza, el pudor, el amor a la vida propia y ajena. Esos otros, los demás, los no yo; no son más que presas de caza, en su patio trasero, al estilo de “América para los americanos”. Presas a las que hay que sacarles provecho y sin miramiento alguno aniquilarlas, restringirlas, dominarlas, controlarlas, subyugarlas, reducirlas; si este propósito entra en riesgo. De ahí la facilidad en matar a cualquiera, simplemente son ese alguien útil en cuanto me provea, por quien subsisto, de quien obtengo beneficio en todo y cuanto pueda. Pero estos son los más atroces, aquellos pequeños grupos de bárbaros que no les tiembla la mano o el dedo para poder darle continuidad a lo que ya se han establecido como normal y que pierde el anonimato cuando las condiciones sociales son facilitadas y ante esto la impunidad hace que se muestren en toda su magnitud violenta y desencarnada. Los otros buscamos hacer la lucha, la luchar para sobrevivir día a día, recordando la valiosa oportunidad que brinda la vida para pensar y actuar desde nuestras posibilidades. Pero pintemos a todo aquel que estaría puesto en el lienzo del crimen silencioso, del día a día, del que corrompe, del que es corrompido, del que cree encontrar la justicia en quitarle al que tiene y darlo al que no, y que producto de la enajenación lo justifica. Somos un trozo de esa sociedad mundial que se replica a sí misma y que de igual manera, nuestra pequeña sociedad tiene sus propios perros de caza que van detrás de todo aquel que quiera “salirse del guacal”, nuestras leyes locales persiguiendo a todo aquel criminal que empobrecido por la miseria en la que ha crecido y sumergido en las aguas sulfurosas del consumismo no encuentra más salidas, la mayoritaria; quedarse así como está el resto y morir satisfecho de haber vivido en la miseria, vencidos, sometidos por ese sistema; el otro, uno en un millón, podríamos decir, se cuela a un mundo que le permite vivir mejor y ser el ejemplo de las oportunidades que da la sociedad, haaaa!!! la movilidad social se ha consumado. Los otros se constituyen en individuos, regularmente aglutinados en gavillas herederos por derecho (pensamiento nacido espontáneamente basado en el rencor y el fastidio), de toda la riqueza que puedan llegar a tener, aunque no sea más que un miserable puñado de billetes. Pero ahora esos piratas que hasta del nombre se han apropiado renovando a los personajes ya centenarios, ahora no son doblones de oro y plata, ahora no son barcos, sables, cuchillos y pólvora de cañones, ahora es tecnología, bite y bites, y un mar cibernético que ha cambiado el oro por el plástico y los micro chips. Estos piratas tienen sus ojos bien abiertos, al igual que su ingenio; llevan a donde sea toda esa riqueza de la cual están excluidos los pueblos y que su resplandor les es restregado en su cerebros a través de la pantalla plana, en los medios de distribución masiva, en los teléfonos, en todas las carteleras posibles se les recuerda que no lo tienen y que deben tenerlo, porque esto es lo que deben tener, porque esto es lo que las grandes empresas desean, motivando de cualquier forma a su consumo. Esto me recuerda el noble sentido de liberar a los esclavos en los momentos que la producción superaba a los consumidores y que entonces había que acrecentar este bloque social. Ahora veo como todo ese mercado mundial de acceso a la información, a las artes, al pensamiento libre y compartido a los cuales no tenemos derecho porque tendríamos que pagarlo y para eso no nos alcanzaría, recordemos que hay sitios más humanos que nos colocan en un estatus especial para poder acceder a sus productos porque somos de países que no tenemos capacidad de pagar lo que si pueden hacer otros países que se nutren de nuestros huesos. No justifico nada de estas acciones porque están fuera de la ley, pero pregunto quién hizo las leyes? Cómo ahora el nuevo gobierno será capaz de erradicar las miles de ventas públicas y de entrega privada y por encargo de películas, programas, libros que solo vemos y veremos en las vitrinas reales o virtuales que nos recordarán que para tener accedo a estos productos debemos ser ricos, debemos estar en la lista de los que valen la pena en dólares o euros para que nos muestren el estreno y nos digan que esperemos a ver si los supremos dueños consideran oportuno y útil exponer a este pueblo de pobretones o bien nos hagan esperar hasta que se les de la gana y pretendan darnos las sobras, la tecnología basura. Entiendo son situaciones de mercado, de dinero, no de humanos; pero seguro que esto no se resolverá de un solo plumazo, de un grupo de personas que irán a parar a las cárceles federales o a las cárceles chapinas; en tanto no se resuelva el asunto en forma radical otros tomaran los lugares dejados por estos piratas del siglo XXI así como etiquetarnos como sociedades criminales, todo por mostrarles el pan detrás de la vitrina sin la posibilidad pronta o inmediata de llegar hasta la hogaza.

jueves, noviembre 03, 2011

Cacería de brujas, intolerancia, justicia y perdón

Por donde seguir adelante con tanto resentimiento que con sus agujas filosas se meten en las cabezas y corazones de todos sus actores. El asunto al final coloca a humanos llanos en conflictos ideológicos que en su momento fueron permitidos, aceptados y avalados por un Estado títere que simplemente recibía órdenes de imperios lejanos que pelearon una guerra en nuestros solares patrios, en donde por supuesto nosotros pusimos los muertos, los desaparecidos, los torturados, los huérfanos y una interminable nómina de seres dolidos que sobrevivieron y que hoy y siempre reclaman justicia. De uno o de otro lado hubo gente mala, gente que se aprovechó de las circunstancias, que se hizo rica, que se hizo poderosa, que se hizo políticamente correcta para justificar sus acciones. En este derrame de oportunidades macabras hubo muchos más que en silencio igualmente se enriquecieron, que igualmente garantizaron que su prole y sus futuras generaciones estén “bien”, fortuna, contactos, nombre heredado, becas en el exterior, plazas políticas y aliados estratégicos o circunstanciales que garanticen, o mejor aún, acrecienten todos sus parabienes; ahora tienen amnesia y aseguran que lo suyo es producto del trabajo honesto, obviando que sus condiciones actuales fueron generadas por manos corruptas, ensangrentadas, pero que de ninguna manera renunciarán a ello, al contrario buscarán justificarlo y acrecentarlo en cada oportunidad que se les ponga en el camino. Acá cabe perfectamente la expresión del criminal nato que va a la cárcel y que expresará de alguna forma el dicho: “la vergüenza pasa, el pisto queda”. Si la justicia los alcanza pasarán un tiempo en la cárcel, pero la riqueza, los amigos y contactos estarán ahí para seguir adelante en su vida de latrocinio; acá aclaro que son los menos, los descarados, los “descuidados” que tienen que servir de chivo expiatorio o que simplemente cayeron de la gracia, y que son parte de esos grupos que no llegarán hasta este espacio sombrío de la sociedad.
Ahora todos aquellos que terminaron siendo carne de cañón están muertos, siguen desaparecidos, son rostros lejanos, míticos ya por el roce del tiempo y la memoria cada vez menos activa los ha ido convirtiendo en eso. Los vivos, el pueblo, el presente; igualmente ha perdido, mejor dicho, le han arrebatado la oportunidad de que con las condiciones robadas ahora serían mejores en todo sentido, si consideramos que con apenas las migajas se obran maravillas y se hacen que nuestro día a día funcione.
Recordemos como todo mundo pide perdón, la iglesia por sus atrocidades durante las épocas pasadas de un cristianismo nada cristiano, ahora lo hace por los abusadores del poder que bajo la oferta de salvación actúan. Los gringos en Vietnam, Corea, Afganistán, Angola, Guatemala… Los soviéticos o como se llamen hoy, con lo propio en terrenos ajenos y con su propia gente. Alemania Nazi, judíos, palestinos; y no pare de contar; una y otra vez se repiten las escenas variando los actores y las locaciones pero al final resulta lo mismo. De muy poco sirve todo esto si las conductas abusivas, prepotentes, violentas o criminales buscarán algún día ser perdonadas porque se caiga en cuenta, presionados por los otros que lo han sufrido, que lo que hoy se hace está mal hecho, porque atenta contra el pueblo, contra la humanidad, contra los derechos individuales, contra el derecho a ser mejores ciudadanos en todo sentido y que nos equivocamos al permitirles a los poderosos del presente la auto adjudicación de indulgencias bajo la excusa que es lo que debían hacer en nombre del pueblo, pero que en realidad es en nombre de sus intereses muy particulares; así este círculo vicioso como tal nunca se romperá.

miércoles, octubre 26, 2011

¿Cómo nos podrían entender?

La plática con un amigo europeo daba para muchas cosas y así fue, pero la expresión que me hizo escribir es la que comparto a continuación: “también entender el por qué le toco a Guatemala vivir esta violencia cuando en el mundo son muchísimos los países que viven maltratos, pobreza, injusticias sociales, corrupción, etc...” pero ahora trato de explicar lo que nos pasó en el tiempo que nos hace ser lo que hoy somos.
¿Por dónde empezamos la historia? Acaso por la explicación atávica que somos producto de una historia que se remonta a la época de la colonia, mejor un poco atrás, al momento de la conquista y cómo en aquel tiempos se reflejaba una serie de reinos distribuidos por toda Mesoamérica, todos buscando conquistar al vecino y algunos uniéndose al invasor para en alianza estratégica lograr su objetivo, al final estos, muchas veces terminaron pagando caro esa actitud siendo subyugados por sus “aliados” en cuanto terminaron de ser útiles. Al final podremos pensar que somos en parte producto de esa génesis circunstancial y nada favorable para el asiento de una cultura futura. No digamos de más de la calidad de personal de tropa de los conquistadores que en solo afán de fortuna se sumó a la depredación de estas tierras. Ahí puedo decir que empiezan los atisbos del guatemalteco actual.
¿Cuándo comenzamos a ser pueblo? Si, pueblo, los que aparecen en las pinturas e impresos de la firma del acta de independencia, aclaro, los que se ven solo por la ventana quemando cuetillos, porque seguramente los mandaron y respondían a la sumisión colonial, porque los de la foto solo algunos dejaron cimiente y llegan hasta nuestros días. Los demás retornaron a la “madre patria” porque no veían como digno o interesante quedarse por estos lares. Los que se quedaron se encargaron de poner las cosas como hasta la fecha llegan. “Gachupín con criollo, gavilán con pollo”
Así que como pueblo no nos constituimos al margen de lo que solo algunos dispusieron y así siguieron las cosas, solo con algunos sobresaltos que en nombre de cualquier cosa (añil, café), pero con claro beneficio personal y de su prole, garantizaron entrar a la historia, porque los demás son pueblo y nada más; y estas familias de “abolengo” son los que en su momento eran los nuevos ricos, las nuevas familias que a punta de sable, fusil o traición reorganizaron la inconforme situación social, el pueblo solamente puso los muertos y así sucesivamente.
Llega la intentona de mediados del siglo pasado y otro montón de ávidos de poder y riqueza se aprovecharon de la gesta revolucionaria, enviando al exilio a los que pudieron y a la muerte a otro montón de incautos apasionados de no sé qué cosa que se representaba en la “revolución” o en la “contra-revolución” según sea el gusto ideológico de quien lo vea.
Nuevos ricos y poderoso ejército; “chafa y cura comida segura” refrán popular que se mantuvo vigente por varias décadas y aunque su uso se haya debilitado tiene aún sentido entre la gente, entre el pueblo; y eso fue lo que hizo buscar tener a sus hijos en seminarios y en cuarteles, pero eso si al linaje colonial, reformista o revolucionario les tocaba ser obispo, coronel o comandante porque al pueblo le tocaba de cura de pueblo, de tropa o de guerrilleros heroicos, es decir carne de cañón. De nuevo esta parte de la historia que duró mucho tiempo funcionando con pocas variantes nos consolidó como pueblo contemporáneo lleno de ataduras, taras sociales, percepciones limitadas de ciudadanía, de derecho, de participación y de mirar disminuido por la distancia y para arriba al eterno grupúsculo colonial+reformista+revolucionario+contra-revolucionario+militar+eclesiástico+guerrillero que terminan siendo los mismos con más posibilidades de pasarla bien a costillas de esta realidad construida a su medida y no a la de “Juan pueblo”.
Con estas condiciones nos tomó la llegada de la democracia, bacía de poder, porque este se lo habían repartido y se consolidaba como la nueva estructura de violencia, represión. Control solo útil y posible para dar lugar al crimen organizado, a la corrupción sistemática, el tráfico de personas y la narco actividad que encontró a un pueblo desgastado, reprimido, aterrorizado con pocas ganas de hacerle la lucha al nuevo escenario, escenario matizado por toda una propuesta de globalización y con ella consumismo, enajenación, con bajos niveles de educación y de calidad en la misma, miseria, desesperanza, migración. ¿Cómo se ha respondido al asunto? criminalización de la pobreza, pandillas, violencia como medio de vida y con todo ello “normalización” de nuevos valores que hoy horrorizados vemos como mueven la búsqueda de satisfacción a costa de la perdida de la vida, de la salud o de la libertad, no importa bienvenida “la vida loca”.

jueves, marzo 03, 2011

El ejercicio de prevenir la violencia

Guatemala ha participado históricamente en un proceso hilvanado a pausas por diversas circunstancias y actores que han decidido serlo, a veces por herencia cuasi genética heredada por sus padres conquistadores, a veces por el oportunismo devenido de la fractura oligárquica en la que “advenedizos” se han incorporado a la estructura de poder, control y disfrute de la riqueza como nuevos rico, nuevos privilegiados, nuevos apellidos sumados a las poquísimas “familias” nacionales. Dejo claro que esta estructura ha funcionado repetidas veces dentro del grupo denominado ladino (no indígena). Ya dentro de ese otro grupo mayoritario poblacionalmente se ha generado su propio acomodamiento, igualmente explotado y explotador con su propia gente, con solamente algunas actuaciones dentro de ese otro mundo guatemalteco. Esto es parte de lo que es necesario conocer para poder comprender la violencia del guatemalteco.
Momentos explosivos que confunden a las nuevas generaciones y que no entienden como sucede, pero lo comprenden en el momento que se ven envueltos y sometidos a eventos igualmente históricos, es ahí donde se de pronto se asume esa parte idiosincrática del guatemalteco, resistente, aguantador, pasivo, indiferente hasta que a su puerta llega el detonante de su explosividad, de su violencia concentrada; entonces lincha, toma calles, carreteras, prende fuego a lo que se ponga enfrente, su furia se acrecienta ávidamente por la fuerza del grupo; de la suma de frustraciones. Entonces dice ¡no más! Pero pronto se van escapando uno a uno los participantes, van tomando conciencia de su pérdida de control y ven como sus manos están manchadas de hollín, gasolina, pólvora y sangre.
La fuerza de las hormonas liberadas en su torrente sanguíneo empieza a mermar y se agazapa de nuevo con cierto dejo de amnesia, con una fuerte conciencia que trata de ocultarse en la fantasía, que busca esconder la realidad de su ímpetu violento, de su protagonismo criminal. Corre, se esconde, busca refugio en donde puede, frecuentemente en lo mismo, en ese mismo espacio de donde salió empujado por haberse hartado de ahondar y agudizar su frustración. Todo ha vuelto a la calma y ya somos los amables, cordiales y amigables guatemaltecos; por algo escogen los destinos turísticos, la hotelería, porque somos muy amables, serviciales, dóciles.
La historia de golpes nos transforma el rostro, la vos, el grito y la presencia misma ante nuestros hostigadores criminales que con manos blancas y benditas en oficio dominical retoman el fuete y con energía vuelven a lo mismo, al final ya se desahogaron y esto es parte del costo de mantener las cosas como deben ser; para lo que hemos sido educados unos y otros.
Ahora revisamos el presente y nos encontramos con más de lo mismo, con explicaciones tan enredadas o poco creíbles, no porque no lo sean, sino porque poco haremos por animarnos a implementarlas, tenemos tan poco tiempo para pensar, para estudiar, para informarnos del fenómeno que solamente actuamos silentes como “buenos” ciudadanos como el sistema nos lo demanda y con algunos “episodios” de violencia que nos hacen satisfacer la sensación de pertenencia a una sociedad pero inmediatamente señalados como los perfectos pecadores, tribales, animales o bárbaros; de eso estamos seguros. Todo lo contrario del comercio turístico y en esa polarización está la imagen perfecta de lo que trasladamos como imagen a nosotros mismos y a los demás.
Como tomamos conciencia que somos, igual que la violencia, cíclicos en su estado alto, vemos avergonzados como repetimos la historia, como seguimos actuando de la misma forma, como reaccionamos emotivos de necesidad mesiánica y con vergüenza descubrir que muchas cosas que antes se hacían mejor, hoy las hacemos peor, que nos sumamos a la complejidad del problema y liberamos niebla para encubrir nuestra propia obligación de actuar, de participar, de activar como corresponsables de los fenómenos sociales; es bueno recordar que no se dan solos y que son producto del invento humano llamado “sociedad” que interactuamos en ella y que no hay otra forma de mejorar esta propuesta de convivencia que repensándola para entornos evolucionados, que nos diferencien aun más de una condición barbárica y nos acerquen más a una condición sublime; condición a la que pareciera le tememos aunque en el día a día la promulguemos en las actividades fideístas y siempre busquemos hacia afuera que se resuelva, recreamos a cada dios con el fin de allanarnos el camino a ese estado mítico al que en el fondo aspiramos.
Encontramos la oportunidad de subyugar a otro, de “joderlo” porque toda la vida nos han “fregado” a nosotros y en la primera oportunidad nos “empoderamos” del uniforme, del puesto o la oportunidad y sufrimos un ataque de amnesia y nos creemos la paranoia de que ya nacimos así y hasta en sádicos nos convertimos, disfrutamos de “ejercer el poder” y de inmediato nos convertimos en tiranos y los de siempre nos encumbran y luego nos hacen ver mostrándonos todas nuestras actitudes prepotentes y abusivas que esta situación ha generado concluyendo que no tenemos sangre noble, carácter de líder que esos violentadores de nuestra historia si dicen tener, ellos nacieron y son educados para dirigir nuestra historia y nosotros piezas para tapizar de cuerpos muertos o deambulantes el corredor histórico de la patria.
La angustia de la propuesta para la respuesta mágica, externa, paternal/maternal esperando que el “Estado” resuelva, haga las cosas que debemos hacer todos individualmente. Asumir la responsabilidad que nos corresponde, encarar con dignidad el compromiso colectivo de encontrar al otro en nosotros mismos, hacer vida la alteridad, reducir la individualidad protagónica, mezquina, egoísta, solitaria y terriblemente peligrosa porque el otro no se siente como parte mía sino solo para mis intereses egoístas.
La respuesta quizá esté en compromisos éticos y en acciones valorativas apegadas a un renovado contrato social en donde el individuo se agrega a los procesos crecientes de una cultura de no violencia. Esto al igual que otras propuestas suena lejano, si, lejano en cuanto a tener o no el interés por iniciar con uno mismo, seguir en la familia y luego trasladar esos patrones a la calle, al trabajo y a la práctica de gobierno. Un proceso largo quizá pero retrasado desde hace décadas porque los que lo empiezan son absorbidos por un aparato que vive de la violencia y que no logra ser permeado por esa cultura de no violencia que subyace a la cultura violenta.
Discutir el tema a todo nivel, la familia, la escuela, los grupos comunitarios, hacerlo visible, animarnos a colocarlo en la portada de la posibilidad de creer que podemos construir otra realidad, aprender a vivir de otra manera, deconstruir los patrones de violencia que con explicación biológica se han trasladado de una generación a otra, no hemos tenido la oportunidad de conocernos como comunes de una cultura no violenta. Hemos llegado al punto de “normalizar” la anormalidad, de privilegiar la ética violenta ante la pacífica.
Aprender a distinguir de la ideas a las personas, buscar diferencias o puntos de encuentro, que nos hace más o menos comunes o que compartimos más y que nos permitiría allanar las crestas de las filosas diferencias, que haría superar la brechas, las trincheras.
Corresponde aquí compartir una pequeña escena de la segunda guerra mundial en la que un soldado aliado en su avance llega a una trinchera y se encuentra frente a una alemán y corriendo sale de la trampa, luego al paso de los días se encuentran en una campo de prisioneros y uno le pregunta al otro ¿Por qué no disparaste en la trinchera? Y el otro responde estabas muy cerca. A lo lejos puedes ver a cualquier enemigo y acabar con él de cerca necesitarías estas enajenado o drogado para poder actuar en contra de él. Estando cerca el uno del otro nos permite conocernos, ser empáticos y armoniosos.
La práctica de la cultura de paz, no debe ser más que eso, una práctica que permita actuar autónomamente, en forma natural y no ver los procesos de acompañamiento para desvanecer los conflictos como algo externo, como una fórmula que hay que aplicar… no, simplemente vivir la cultura de paz.
Ser responsable con el otro desde el rol que me toca asumir dentro de la construcción de la cultura de paz, estoy consciente que el poder de mi posición puede convertirme en el hostigador al cual deseaba neutralizar, si actúo de la misma forma no habré aprendido y por ende no podré perpetuar ese aprendizaje e incluirlo en la normalidad de interacciones sociales.
Buscando establecer una pausa en la reflexión, y de ninguna forma un punto y final, la construcción de una identidad nacional, sin caer en nacionalismos, en la que parte de sus componentes esenciales sea la cultura de paz como valor integral, de ninguna manera darle lugar al pensamiento que genera condiciones excluyentes y muy sensibles que repiensen al ciudadano como ocupante temporal de un terruño que es en realidad el solar que junto a otros elementos da la posibilidad de realizarse como una persona en toda su extensión, enamorarnos de la cultura nacional de paz a la cual nos hemos decidido abrasar, compartirla, hacerla común, degustarla agradablemente. Que me de cobijo, que sea el refugio que me da certeza, que le entrega realidad a la práctica de mi ciudadanía, compartido todo ello por mi familia, mi comunidad, mi nación. Y yo-tu protagónico y responsable en todo el proceso.

jueves, junio 10, 2010

Un poco de valor para los valores

-Valores clásicos en la cultura occidental americana-
Puedo intentar concentrarme en la idea recurrente que la idiosincrasia asimilada en estos momentos en la vida ciudadana guatemalteca está construida desde otros parámetros, con los que no crecí y que veo alejados, muy alejados de poder asimilarlos, simplemente no creo en ellos y estoy convencidos que son transicionales, favorecedores, como puentes ruinosos hacia otro estadio de convivencia social, por lo menos eso espero y por eso trabajo y busco aportar. Pero no por ello no dejo de caer en cuenta que la prevalencia focalizada, y de alto impacto, de los “valores” en pro del consumo como actividad satisfactoria de la realización personal están muy presentes y refulgen en toda la actividad del conglomerado social guatemalteco. Acaso nos alcanzó la normalización de las conductas anormales que subyacían como prácticas reducidas y de bajo impacto y que han encontrado las condiciones para manifestarse como prevalentes ante una sociedad desgastada o destruida en su estructura y en su “pacto social” entre sus individuos que la ha llegado a convertir en un cuerpo laxo, voluble y permisivo. Esto lo entiendo desde la paulatina entrega de la soberanía ciudadana producto de la represión, persecución y muerte en las últimas décadas, no queda nada o casi nada del deseo de participación ciudadana dando lugar con ello a la resilencia en que hoy de una u otra forma vivimos.
Hoy un cuerpo de individuos que tratan de evitar estar en el lugar equivocado, de sobrevivir ilesos el día a día, nos oponemos a luchar, a presentar batalla al monstruo que nos devora, nos arranca a pedazos sin mayor respuesta que un llanto leve y amargo de la impotencia de haber fracazado en el intento por sobrevivir, viendo como la prole se queda en el campo improvisado de batalla urbana, en donde quedamos al final como peces en pecera, al alcance de la mano garroza de nuestros victimarios; solos a veces en esta lucha y prontamente apagados ante la desesperanza y de saberse solos, ocultando las palabras, las voces, los gritos, las exigencias porque el enemigo tiene oídos en la propia casa, en la pequeña comunidad; hoy igual que ayer es mejor reservarse el comentario porque el “oreja” de alado puede trasladar la información menos conveniente para nuestra salud e integridad física. Ya hay muchos muertos con familiares y amigos silenciosos que se limitan a comentar en vos baja, tenue y difusa la verdad repartida de la tragedia.
En este momento de la historia somos un cuerpo de individuos que tratan de evitar estar en el lugar equivocado, de sobrevivir ilesos, de pasar a la siguiente generación en donde las condiciones sean mejores para la prole, muchas veces convirtiéndose en figuras egoístas frente al dolor y el sufrimiento ajeno, en donde vivir en sociedad sigue siendo la mejor opción porque la soledad seguramente le mostrará como presa aun más fácil para las jaurías criminales de nuestra sociedad.

lunes, marzo 22, 2010

A Katy en la distancia

Amiga, creéme que estamos en sintonía, solamente que tu tienes un poco menos que la mitad de mi edad, y me he pasado colaborando con ideas que en su momento fueron buenas y otras siguen siéndolas. Por contarte algunas: Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría trabajando con áreas marginales, fíjate su lema era "Donde termina el asfalto, ahí empieza Fe y Alegría". Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica - IGER- llegando a puntos recónditos para hacer posible la educación formal en los guatemaltecos. Los dos con alta incidencia jesuita. En el segundo fui voluntario durante 17 años, hasta que enfermé y tenía que ver de como sostenía a la familia (son decisiones que para muchos jóvenes en Guatemala quedan como únicas y simplemente nos casamos, pero igual no me arrepiento).
Luego Ceiba, por tanto tiempo, pero cuando ves que no terminas de hacer "lo que tienes que hacer". Ten cuidado de seguir buscando y pensar que no encuentras dónde, por ahí te pasan los años y te encuentras como una persona frustrada, amargada, dispersa, insatisfecha y vacía; porque no emprendió conscientemente un proyecto en el cual está todo su corazón, su cerebro, su convicción y sus entrañas para que sea lo que debe ser, y aportar con ello a un mundo mejor (recuerda el efecto del aleteo de las mariposa).
Ahora mismo me devano en la necesidad de comprometerme con la devolución de la ciudadanía en mi país, esta que nos pertenece y que nos está siendo secuestrada. Cada vez somo más un feudo en donde los vasallos no dicen ni "pio" (forma de decir nada), o simplemente no pueden decirlo, la voluntad está tomada, somos autómatas, acríticos, capturados, masificados, idiotizados por la violencia, la persecución, los medios poco críticos, una clase política asquerosa, una omnipotencia de poder, en donde cada uno (según su poder) hace lo que le vienen en gana con las masas que cual rebaño no hace nada por negarse a asistir a su propio matadero.
Con todo esto, incluida la enagenación consumista, la competencia desleal, la deshumanización, la pérdida de contacto con el otro, de ese hacernos responsables de los demás y de nosotros mismos. Eso es más que la ley de la selva, es la degradación creciente del individuo y con él; su conjugación social. Todo mundo muere, es violentado, abusado, herido; que cada uno vea como sale. No sabes a donde acudir sin la certeza que eso te puede costar hasta la propia vida porque "no sabes con quien te estás metiendo"; entonces nos esfumamos de este terruño o le entramos con "huevos" a la incidencia civil que nos permita algún día tener una sociedad más equilibrada con un gobierno que refleje esa condición, inspirado en esos individuos sanos que se han negado a ser masa y han decidido tomar conciencia de ser corresponsables de la realidad, de la que hoy igualmente lo somos pero para nuestro mal. Nos queda la inquietud de seguir luchando en este batallar constante por un mundo mejor, y esto aunque algunos les parezca una frase trillada. Nos seguimos viendo en ese caminar, hasta pronto.

miércoles, julio 08, 2009

Zelaya y la metida de pata

Los guatemaltecos nuevamente nos dividimos, esta vez en torno a la expulsión del presidente hondureño, quien según sus palabras fue arrebatado de su mullida y presidencial camita y llevado por la fuerza para ser expatriado, al estilo o vieja usanza de la cia, contra políticos, gobernantes, narcos o criminales de su interés. Mientras tanto Honduras en el ojo del huracán robustecido y alimentado por los “puristas democráticos” de muchas partes de nuestro empequeñecido mundo. Los guatemaltecos contrariados por ese nuevo suceso no lejano en nuestro imaginario político histórico y de un reciente evento que rayó en lo mismo pero que encontró más aliados convenientes y seguramente más de una negociación alejada del pueblo. No sonó la chicharra en Guatemala, pero los incautos líderes hondureños no resistieron el canto de las sirenas, no supieron sobreponerse a la tentación y ahora están metidos en semejante lío y con la difícil situación de resolver con 0.k.; cosa que seguro ya no podrá ser así, lamentablemente ya hay ciudadanos abatidos por las municiones de la historia local, ciudadanos comunes, pero valiosos, que han ofrendado su vida por algo en lo que creían o por estar en el país equivocado en este momento del calendario gregoriano.
Los pueblos amigos que recientemente proclamaron con bombos y platillos el retorno de Cuba al ceno de las naciones latinoamericanas y del concierto mundial, con la expresa negación voluntaria del gobierno cubano de aceptar tal situación, al final las uvas están verdes y el estatus anterior les daba motivos de lucha política, ¡uf! que complicado resulta ser estadista y que complicado resulta para los hondureños salir de la pesadilla en la que se metieron, ahora se preguntarán si valía la pena semejante osadía en estos tiempos modernos. Lo risible del asunto es que los que alababan el retorno de Cuba y el inicio de la eliminación de restricciones financieras y comerciales que han sido instrumento de tortura o doblegación de la soberanía isleña, ahora, semanas después contradictoriamente esos pueblos, o por lo menos sus representantes, que alababan el fin de la marginación cubana ¡inmediatamente le aplican la misma fórmula estratégica de represión, control y dominio al pueblo hondureño! ¡Hipócritas! Encuentran en el nombre de las ideologías retorcidas y sectorizadas a su favor y comprensión, así como de extrañas interpretaciones de la extraña democracia; así como de la explicación antojadiza y jalada del estado de derecho propio de esas intenciones regionales, confirmamos con ello lo débiles que somos como estados. Responden como lo que son debajo de ese imaginario vellocino dorado de la democracia empaquetada, lobos rabiosos, hienas, perros de casa enloquecidos por la proximidad de la presa que en su nimiedad pretenden recrearse imperiales.
Pero bueno los hondureños están pagando los platos rotos, solo ellos no resistieron a la tentación infame y lanzaron con sus actos el grito que llevan trabado en la garganta muchos ciudadanos en la región y ven ahora como no son ellos los que metieron la pata, y ven como los hondureños tomaron decisiones para no encontrarse con la imposibilidad de enjuiciar a un fulano al que seguramente saldría fortalecido y hasta con premio de múltiples reelecciones tras la intervención de gobiernos que critican la intervención extranjera, la militarización y la guerra, pero la propiciada por ellos y la de ellos SI tiene sentido, esos que critican al imperio pero igual buscan adeptos que los reconozcan como ese imperio late que si es válido, porque es el de ellos y nosotros los pequeños en nuestra total aceptación de pequeñez buscamos “estratégicamente en donde sobrellevar la historia de la mejor manera posible, lo entiendo algo así como servir a dios y al diablo negándonos a la obligación de ser entes nacionales dignos con nuestras limitaciones condicionales, pero creativos y dispuestos a crear, a construir una nación distinta. Buena suerte hermanos hondureños, buena suerte los demás que ya hemos recibido el mensaje y tendremos que poner nuestras barbas a remojar.

martes, junio 30, 2009

Manual de Procedimientos Penitenciario

Ese conflicto eterno entre el ser y el deber ser se ve representado en las intenciones humanas, en su vida cotidiana, en el actuar de unos frente a otros y en su intimidad personal que puede llevarlos a vivir en sociedad o a ser excluidos de ella, dialéctica que resolvemos la mayoría y a pesar de todo el entramado criminalizante o victimizante que nos rodea, optamos por lo primero como producto de la adición circunstancial de innumerables factores. Particular atención merecen aquellas mentes que producto de la erudición, el análisis o la cotidiana observación percibida con todos sus matices, que nutren nuestra realidad penitenciaria y que llega a sus conciencias por ósmosis social del sentir, del vivir más que por el saber teorizado, encajonado y dosificado.
Con esfuerzos que buscan enlazar, formular o explicar al interesado o al necesitado de conocer la mecánica honesta de las estructuras legales y administrativas de un sistema carcelario, va este documento como instrumento de reflexión, estudio e información que busca aportar a la transformación de estereotipos, ideas doctrinales y sobre todo sentido al positivismo clásico de la vida penitenciaria en Guatemala.
Encontrarnos en los albores veloces y voraces del siglo XXI no nos garantiza de ninguna forma la transfiguración hacia esa utopía penitenciaria reflejada en el desarrollo de instituciones como el Régimen Progresivo, motor intencional que prevalece en la Ley 33-2006; se hace lejana, aun con andares importantes como la instauración de la Ley del Régimen Penitenciario, a pesar de la existencia de los profetas de la fatalidad y de esa triste realidad que nutre la opinión que expresa que dicha ley ha nacido muerta, opinión de unos, oportunidad de otros que creen en el hombre y en su factibilidad. Esta percepción nos da clara referencia a las buenas, innovadoras, intenciones de esas mentes humanitarias que intentan con la ley y desde ley transforman paradigmas, pero a esto no podemos negar que le existe su polo de tensión, aquellos que siguen en el mundo medieval de la punición, del castigo, del terror como medio insaciable de purgar las penas.
Aun no son suficientes los que piensan y saben que es deber social primario prevenir y cuando esto no alcanza reeducar, resocializar al individuo que por una u otra razón calló en prisión. Buscar a toda costa la aceptación privada de los elementos que lo llevaron a la condición de privado de libertad y desde ese sustrato personalista edificar la transformación desde su yo profundo de los patrones que lo llevaron a delinquir, de inmediato se puede y se admite que hablamos de un ser que ya está formado pero que en su sustento social no puede ignorarse los procesos reconstructivos de los cuales estamos llenos como producto del aprendizaje constante al cual estamos sometidos y que nos llega a poder compartir que “El hombre es un ser perfectamente perfectible” y para ello se aporta desde este espacio gráfico y desde el trabajo cotidiano de cientos de personas que creen en lo que hacen más allá de todas las limitaciones con las que se encuentran en el día a día.

martes, junio 16, 2009

Tabúes Odiar… ¿Para qué?

Odiar hasta que duela,
odiar al punto que el corazón se encoja,
se estruje, se llene de agua,
se haga tan pequeño que casi no alcance para nada…
Odiar al punto que la sangre empuje los líquidos de los nichos oculares,
que lleguen al punto de estallar.
Odiar al punto de llorar,
Al punto del más agudo berrinche,
odiar con todo el cuerpo…
hacer que el cuerpo vibre del dolor del odio;
revolcarse del odio envidioso que aumenta el odio de impotencia.
Odiar, odiar, odiar, odiar con todas las fuerzas del mundo,
odiar con todas las fuerzas del cuerpo,
odiar hasta que duela.
Odiar con ese incomprensible llanto de inutilidad,
de impotencia, de frustración, de estar asqueado,
odiar profundamente hasta que las entrañas sean incapaces de recibir ni contener el más delicioso nutrimento.
Odiar confusamente,
odiar estrechando los ojos, enfocando con toda la fuerza,
odiar con profunda pasión,
odiar hasta que no entiendas,
odiar hasta que te ciegues,
odiar deseando fulminar, pulverizar y desaparecer lo odiado.
Odiar, odiar, odiar sin reprimirse,
odiar sin hipocresía.
Odiar sin tapujos,
odiar sin limitaciones,
odiar sin pecado…
¡Odia para poder amar!

lunes, junio 08, 2009

¿Maquiavelo o Tomás Moro?

Empieza con Moro en campaña y termina del lado de Maquiavelo ya en poder, ausente de cualquier intención de responder al “bien común” de todos y declarando un “bien común” de algunos en nombre de todos. De Idealistas a oportunistas. Parafraseando a Karin Erbsen de Maldonado.

En nuestro micro pero convulsivo mundo político, nuestros políticos predominantes le hacen lugar al Príncipe y solo algunos hoy como en nuestra historia “democrática” encuentran sentido en la ética como postulado político, son esos seres “extraños” , extraños ante los ojos del pueblo llano que en su desesperada necesidad de filiación al poder y con ello a la mejora en la supervivencia tienen clara la materia que la política es para hacerse de todo, aun a costa de todos, no importando si esta avalancha deja, muertos, heridos, huérfanos; al fin son solo instrumentos de esta maquiavélica disciplina contemporánea polarizada hacia esa pragmática interpretación del quehacer político. En principio el concepto es neutro y nace como un ejercicio pragmático al estilo de la civilización filosofal griega, pero como en esta construcción ideológica los individuos en sus cotidianas actitudes, abiertamente manifiestan que lo correcto, su estructura ética se manifiesta en su actividad moral sin ningún atisbo de duda, con mano firme, con piernas fuertes y convencidas que todo lo que hacen es lo correcto y que así debe ser. Se ha instruido a la masa de tal forma que aguardan agazapados esperando su turno, como si en este repartir hubiera tiempo, espacio y riqueza para todos; pero aun así esperan, como quien espera ganarse la lotería, una herencia, un tesoro perdido por algún rico despistado o de la imprudencia violenta de narcos que se maten y dejen regado los miles de dólares cual película taquillera y quedando con ello solamente el trabajo de agacharse, recoger y pasar desapercibido; pobres ilusos, pobres pobres, miserables que se les ha robado hasta el ingenio del trabajo digno, honesto, constructivo y aportador a la otra cultura de la cual nos alejamos día a día.

martes, junio 02, 2009

¿Entonces en qué quedamos?

Pobres de nosotros porque “no andamos en nada”, no hay forma de sumar uno más uno y esas cifras apiladas pronto se derrumban y quedan de nuevo en nada. Muchos se “dan color” y otros reafirman sus discursos solititos, recordemos que son pocos los que “leen” en Guatemala y menos los que van más allá del entendimiento llano de ese concepto; los escritores cotidianos y sus análisis profundamente hundidos en su pasión, inyectados de enojo, impotencia ante el “aquí no pasa nada”, escriben y escriben desgastando sus ideas en la lija de la indiferencia, ya que la madre impunidad ha dado cobijo a los actores y actrices de estos desmanes y no pasa nada. Nos instruimos en profundos discursos que buscan justificar con creces la positivación de la justicia, del sentido de seguridad y de un estado de paz suficiente para vivir con toda responsabilidad y de producir para crecer, para desarrollarnos, con ese compleja integridad. Ellos enfrentan a las pocas palabras, al discurso llano, eufórico, hepático pero con el poder del poder; desde ese trono y con esas fuerzas cualquiera se defiende y no necesita profundizar en nada, no necesita convencer de nada. Ya todo está decidido y debe cumplirse de esa o de aquella forma, al final es la oportunidad que se tiene de experimentar las otras formas de vivir la “democracia” o los “estilachos” de sistemas que buscan ser patentados como exitosos a costillas del monólogo y la imposición.
Las semanas pasan, las personas se lanzan de las camionetas buscando sobrevivir al asalto, a la violación, a la muerte… signo fehaciente de querer vivir en estos compatriotas; otros corren raudos y se apoyan en las calcomanías cristianas del barandal del vacío y se lanzan desesperanzados, con profundos conflictos personales potencializados por esta realidad, se les ha cerrado toda puerta, toda ventana y no hay fuerza terrenal que los detengan y cobran vuelo hacia el infinito; enfermos dirán unos, pecadores otros, pero no estuvimos en esa ruta de escape y si lo estuvimos es evidente que no incidimos en nada. Salud mental? Uff!! Eso es lo que nos queda a la mayoría que no salimos en desbandada para acompañar en la ruleta de vida o muerte que acompaña en sus bolsillos, pegada a la piel de los emigrantes. De “esos” que deciden por las buenas buscar un nichito en donde sobrevivir aún a costa de principios humanos sacrificados pensando que algún día habrá mejores oportunidades, esperanzados agazapados como los sapos u otros bichos entre la sequedad la llegada de venturoso invierno esperando una mejor oportunidad en el devenir del tiempo. Otros, los terceros camina, corren, manejan o pagan taxi y se lanzan a los brazos de la muerte, solos o acompañados. Los cuartos escribimos, platicamos, buscando ideas que nos refresquen, que nos recarguen de sentido en el día a día; buscamos ecos, buscamos interlocutores que nos permitan no perder la calma, complementar ideas y ratificar que aun no estamos ni desesperanzados, ni locos, ni enajenados; porque de estos últimos ya tenemos suficientes, son los que para sobrevivir en este desorden ético y moral lamen el látigo que los fustiga, se pliegan indolentes a los principios humanos y buscan hacerse a toda costa del poder, por mínimo que este sea, ahí buscan construir su pequeño o gran feudo desde donde poder gozarse subyugando a ese pueblo anónimo, silente, reprimido, intimidado, manipulado a fuerza de incertidumbre, de ignorancia, pero sobre todo de la necesidad de verse incluidos en el reparto del estar mejor, del tener un empleo digno, medianamente estable; la sobrevivencia ya es trabajo personal en esta guerra que tiene batallas diarias. Todo este sistema es nuevo para la mayoría que no creció en él y ahora busca entenderlo y acomodarse con afán mimético que le permita llegar a tener las buenas “varas”, sobrevivir, defenderse, sentirse parte de esto que llamamos sociedad con una normativa que choca en su interior y nos deja asolados pensando que esa nueva estructura ética que busca ser abrasada como norma, como conducta, como lo correcto que a diario nos representan en este anfiteatro de muerte, violencia y corrupción.

jueves, abril 23, 2009

Las mafias ya están cabales


Vivir un organismo que producto de las circunstancias nacionales históricas, sociales, económicas y criminales se cae a pedazos, pero paradójicamente se mantiene vivo cual leproso medieval. Me atrevo a decir que esto es producto del descuido casi total al cual fue expuesto durante ese periodo funesto del conflicto armado, de la guerra interna que se murió en nuestro suelo patrio y que nos ha dejado tal cantidad de estragos; y sostener uno de ellos, un sistema penitenciario, era totalmente terciario, recordemos que las persona no llegaban a estos espacios carcelarios, muchos quedaban en las celdas de los distintos “toros”, como se les llamaba hasta hace poco a los cuerpos de policía, en el sótano del palacio de la policía nacional, en los ceparos de la “yudi”, “judi” o judicial; de no se cuantos sótanos oscuros, húmedos, incógnitas. Estos lugares se constituían en espacios de detención, muchas veces temporal para sus raptados. Recordemos que la guerra en Guatemala no tomaba rehenes, solamente había muertos o desplazados. En el momento final de esta época la institución que administraba las cárceles también fue parte del botín y dejarlo como estaba e ir llevándolo por ahí, sin mayor intención de hacerlo realmente lo que debería ser, un ente coercitivo del crimen y rehabilitativo de la mayoría de los ciudadanos que llegara ahí en su desventura vital.
Hoy todo mundo expresa frustración ante lo que no es y debería ser como institución, algunos expresan ideas claras de lo que hay que hacer y de cómo encontrarse atado de manos y cercenado de lengua para poder hacer. De inmediato vienen ideas locas, desesperadas que puedan dar respuesta desde una de las aristas que intervienen en el asunto, ¿por qué no favorecer la organización de las personas que tiene estabilidad laboral?, y lo digo de este grupo porque del resto no hay como en este momento, para este grupo hay que desarrollar la carrera penitenciaria primariamente. Pero veo como afloran tantas limitaciones que me hace dudar del ejercicio. Individualismo de sobrevivencia, fragmentación, temporalidad muy volátil de las alianzas individuales, egoísmo e indiferencia profunda, ignorancia, insensibilidad manifiesta ante la institucionalidad y el colectivismo, hipocresía total en las relaciones (política se le llama por acá), sonrisas y puñaladas cotidianas, ¡uf! Y sigue. En esta atomización todos los fragmentos están contentos en cuanto no se les mueva de su estatus laboris, aunque esto implique hacer nada, hacer lo mínimo o “surfear” en el mar de la burocracia y la ausencia de autoridad en tanto se olvidan de la tarea asignada despiden o trasladan al asignador, todo es darle larga al asunto, retardar, evadir. Acá es más fácil que salga despedido cualquier jerarca que un indolente presupuestado, eso es el poder de lo establecido, del contacto, del amiguismo o de los trescientos pesos. Pero extrañamente esta estructura funciona, deambula y se mueve amebiáticamente; amorfa, fantasmal y atemporal. Todo eso hace difícil la organización, como hacer entender que en la organización formal y legal está la fuerza para alcanzar la institucionalización; que ahí se encuentra el final de las micro mafias rotativas y miserables que contaminadas con los despojos permiten las macro mafias opulentas, una relación totalmente permisiva de unos y otros, y hay de aquel que no entre en el asunto porque más pronto de lo esperado encontrará puertas cerradas, pérdidas repentinas, descuidados olvidos, chismes, denuncias y en el mejor de los casos indiferencia marginalizante. Quizá las individualidades no quieran concentrarse en una sola organización pensando que un día de estos las situaciones cambian y le toca el turno a un “cuate” o a él mismo y ahí va ha estar el desquite. Entonces se entiende que no tener un salario justo, un seguro de vida, un plan de retiro digno, equipo, capacitación apropiada intensa y de buena calidad, espacios dignos de trabajo y un plato de comida que de ganas de comer luego de haber cumplido con el sagrado derecho y deber de trabajar es parte de del karma, del destino o del dios que así lo quiso y no de mi capacidad personal y de mi derecho como persona, como empleado, como ciudadano.

lunes, abril 20, 2009

El Sistema Penitenciario… sus dolencias

En estos días y con pocos cambios en la historia del Sistema Penitenciario veo cómo en una complejidad pasmosa se estancan los procesos necesarios para salir adelante, no ofreciendo desde esta estructura posibilidades reales de cumplir con sus misión constitucional sin poder dejar de lado la expresión de cada una de las autoridades que llegan y se van sin apenas dejar huella, enunciando a la institución como la “Cenicienta” del Misterio de Gobernación. Esto no lo podemos expresar mejor que con una explicación macabra construida por los intereses de algunos malos guatemaltecos que encuentran en esta situación lo propicio para perpetuar la tragedia nacional. Es más que un simple complot histórico, va más allá de de esa intención y se queda entre nosotros como otra acción violenta, criminal, deshonesta y totalmente alejada del sentido profundo de justicia, toda una actividad criminal como muchas normalizadas ya en nuestra realidad nacional; lo veo y encuentro palabras ajenas que hacen eco en mi perspectiva el columnista Mario Fuentes Destarac lo vincula a lo que llama la “economía brutal”. De esa en que estamos hechos en Guatemala, de esa que muchos puritanos capitales de hoy fueron construidos y fortificados (leer: “Los Diputados y sus negocios). De la buena voluntad de la gente no dudo, pero hay un expresión que llenaría mi apreciación de esta situación “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. Todos tienen razones para hacer o dejar de hacer las cosas, todos tiene una excusa, una interpretación, un interés bañado en la interpretación de lo que debe ser el Sistema Penitenciario. Todo mundo tiene su propio “deber ser” en donde en forma directa o menos expuesta aparece el beneficio individual, hacerlo a su medida, pero eso si, que funcione solito, pero a mi medida; porque “yo no me comprometo”.
Soledad triste la que acompaña a cientos de sonámbulos que esperan con el tic tac de la segundera la llegada de la preciada jubilación, “cómo la quiere… por edad o por tiempo cumplido…” expertos en tiempos y papeles que liberan al humilde servidor o al encopetado profesional de una vida de frustración, vacío y hastío generado por la espera de las 13:00, de 17:30, nunca de las 9:00 de la mañana y de todo asueto, salida inesperada, visita eterna al IGSS, somatización o mentira de turno para hacer menos tediosa la espera, en donde el tiempo que queda se gasta en prácticas de sobre vivencia laboral en donde con uñas y dientes, con chisme, con cuello o demanda; amordazo a una institución lacerada, prostituida y ninguneada no por unos cuantos. En estas condiciones es fácil trabajar porque hay mucho que hacer, que lógicamente entenderemos que es los que los otros dejan de hacer o simplemente omiten hacerlo, “para qué si te todas formas…”
Pero increíblemente funciona, funciona a medias, pero funciona como un organismo conectado a la máquina de diálisis, al corazón artificial, a las transfusiones; no pidamos más porque cualquier esfuerzo lo hace entrar en crisis vital, coma (que es en donde está desde hace tiempo) y muerte. Bueno creo que definitivamente sería algo conveniente que permitiera empezar de nuevo y quemar hasta las cenizas para que realmente fuera nuevo. Sabemos que esa acción es difícil, se requiere de gónadas bien cargadas y que a todo nivel permita hacerlo; pero mientras la “mano peluda” siga metida en esta estructura “persuasiva, perversa y cínica” de las conductas criminales de algunos de estos hermanos y hermanas ciudadanas de esta Guatelinda, que lo permiten y que se lo reparte en pushos miserables o los que se quedan con lo grande dejando que pase de todo. Este proceso reconstructivo (para decirlo apegado a la realidad y no a la fantasía de decir nuevo) en el que la posible rehabilitación de los que ya están adentro será cosa individual, circunstancial y de sobrevivencia más que de intensión política, humana y social; que tendrá que ser reflejada en la rehabilitación de todos esos zombis que deambulan día tras día contando su propia historia, esperando que otra cosa pase, pero eso sí sin verse movidos a participar en la solución.

jueves, abril 02, 2009

Esa “vaca sagrada”


Para iniciar de sagrada no tiene nada, pero como la expresión es válida para esos eventos, personas o instituciones intocables, inmunes e impunes en su actuar, entonces lo uso con total libertad. Pero sin dejar de enfatizar y mejor entender, podemos externar la holgada impunidad, abuso, violencia y encubrimiento delictivo que se practica bajo su oscuro género.
Una nueva época cuaresmal llega y llega aperturada nuevamente por celebraciones religiosas pero eso si, acompañada por una riada de aprovechados que ven como la oportunidad se brinda de nuevo para ser, para sentirse como se han de sentir los criticados, los violentos; es algo parecido a la sustitución de personalidad, que en nuestro caso es hacerse represor, violento, abusivo, ladrón; criminal en pocas palabras.
A tal situación llega nuestra indefensión y normalización de la vida convulsa que nos hacen vivir en nuestra patria que cerramos ese ciclo de oprobio acompañando a nuestros victimizadores, aquellos que en nombre de la solidaridad, de la tradición, garrote en mano, cadena o clavos obstaculizan el paso, irrumpen el respeto de los demás, coartan la libertad en nombre de la tradición. Vaya tradición que nos hemos tenido que tragar, tradición encubierta en el anonimato, en la máscara, en el poder que corre con la sangre alterada de quienes eufóricos olvidan su naturaleza humana y disfrutan de los placeres cárnicos de los perros que nos arranca a pedazos la vida en nuestro día a día. Me recuerdan estas escenas el “tiempo santo, tiempo santo” exaltado en la video cinta “Madeinusa”, una oportunidad grande para dar rienda suelta a todas mis bajas pasiones durante un periodo previo a tiempos santos en los que “dios está muerto” y no puede ver lo que hacemos y por tanto no cuenta en nuestra pena.
Así tenemos muchas extrañas tradiciones que las enmancuernamos con la idiosincrasia, con la cultura guatemalteca y que porque es parte de ese extraño “ser como somos” no nos atrevemos a dejar, a transformar, a ser creadores de nuevos elementos igualmente idiosincrásicos pero menos funestos.
Bueno pues ya en estos días caminaremos en miles como reses al matadero para ser los espectadores de una tradición fallida, sin sentido; así como se sigue haciendo hasta ahora, sin poder generar cambios creativos, siendo nada más una burda copia del poder que practican los que criticamos, reiremos como idiotas, huiremos angustiados por el perseguidor encapuchado aprovechando para practicar la sobrevivencia de la próxima semana. Asistiremos a nuestro propio circo romano en donde los gladiadores, las fieras y los descarnados seremos los mismos.